
Radiografía del costo inmobiliario: ¿Por qué construir en Argentina es un desafío país?
MERCADOiLa Argentina presenta una paradoja: a pesar de su extenso territorio y capacidad de crecimiento urbano, el acceso a la vivienda persiste como un problema estructural. El análisis tradicional suele enfocarse en el precio de la tierra o los materiales, pero la realidad detrás del valor final de una vivienda es mucho más compleja.

Construir hoy es costoso por una combinación de factores que exceden la obra misma: una fuerte carga impositiva, extensos tiempos administrativos y una incertidumbre jurídica que muchas veces frena la inversión.
El peso de la burocracia y los impuestos
El proceso comienza mucho antes de colocar el primer ladrillo. Desde la compra del terreno, un desarrollador enfrenta impuestos de sellos, gastos notariales y costos registrales. A esto le sigue un recorrido de permisos y aprobaciones que puede demorar más de un año. En un contexto de alta volatilidad, cada mes de retraso implica un costo financiero que termina trasladándose al comprador.
Durante la construcción, la presión tributaria no cesa. El IVA en materiales, Ingresos Brutos en las constructoras y las tasas municipales de cada jurisdicción generan un efecto acumulativo. Se estima que, entre impuestos directos e indirectos, el Estado capta una proporción muy significativa del valor final de cada desarrollo.
Riesgo jurídico: un factor invisible
Un fenómeno creciente es la multiplicación de recursos de amparo que paralizan obras incluso con permisos otorgados. Cuando una construcción se detiene por litigios judiciales, el impacto es inmediato: contratos que deben renegociarse, materiales inmovilizados y compradores que pierden la certeza sobre la entrega de su hogar. Como en toda actividad, a mayor riesgo, mayor es el costo.
El rol del desarrollador: producir ciudad
Es necesario revisar la percepción sobre el desarrollador urbano. Más allá de la rentabilidad, es quien asume el riesgo inicial, coordina a cientos de trabajadores y proveedores, y genera infraestructura. Cada nuevo edificio implica empleo y actividad económica para múltiples sectores.
Conclusión
Si el objetivo es ampliar el acceso a la vivienda, el debate no debe centrarse solo en estimular la demanda o el crédito hipotecario. Es imprescindible analizar la oferta:
• Simplificar procesos administrativos.
• Mejorar la seguridad jurídica.
• Revisar la carga impositiva acumulativa.
Argentina cuenta con la capacidad profesional para crecer. Lo que falta es un marco previsible y eficiente. Porque cuando producir vivienda se vuelve demasiado caro, el problema deja de ser meramente inmobiliario para convertirse en un problema de desarrollo nacional.
Fuente: La Nación


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