
Oficinas: El esquema híbrido redefine el mercado y baja la vacancia
MERCADOi
El mercado de alquileres de espacios laborales empezó a mostrar señales concretas de reactivación. Tanto las oficinas corporativas como los formatos flexibles y de coworking registran un mayor nivel de consultas, operaciones de relocalización y renegociaciones de contratos. Este movimiento no responde a una vuelta al esquema tradicional, sino a una reorganización del uso del espacio físico que redefine cuántos metros se toman y para qué se usan.
El esquema híbrido se consolidó porque resuelve la tensión entre productividad y calidad de vida. Bajo esta lógica, las empresas apoyan el uso de las oficinas pero con espacios mejor diseñados, mayor peso de las áreas de encuentro y colaboración, y menos puestos destinados a la tarea individual. El bienestar, la tecnología y la flexibilidad contractual pasan a ocupar un rol central en la decisión inmobiliaria.
Tendencia en el segmento corporativo
Los últimos datos del sector confirman este cambio. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la tasa de vacancia descendió al 15,1%, con una mejora de 1,5 puntos porcentuales frente al trimestre anterior. La evolución refuerza la expectativa de una continuidad en la reducción de la disponibilidad durante 2026.
La absorción neta acompañó este proceso, posicionándose como uno de los mejores desempeños de la última década. Este avance se dio en un contexto de baja incorporación de nueva superficie, lo que permitió que la demanda absorbiera parte del stock disponible, especialmente en edificios que responden a los requerimientos actuales de diseño y eficiencia.
En materia de precios, el mercado mostró señales de estabilización. La renta promedio solicitada se ubicó en u$s22,8 por m2 al mes. El comportamiento continúa siendo heterogéneo: los edificios de mayor categoría sostienen los valores más elevados, mientras que los espacios que no se actualizaron en servicios o tecnología mantienen mayores niveles de disponibilidad.
Coworking y presencialidad selectiva
En el ecosistema de oficinas flexibles, el coworking consolida un rol estratégico. Ya no funciona solo como alternativa al trabajo desde el hogar, sino como complemento de la oficina tradicional, priorizando encuentros presenciales programados y soluciones integrales para equipos de distintos tamaños.
El costo de uso diario de estos espacios varía según la calidad del servicio. En promedio, un pase por jornada parte desde los $15.000, incluyendo acceso a puestos flexibles y conectividad. El uso de salas de reunión o servicios específicos suele cotizarse por separado.
Dentro de este esquema, la presencialidad se concentra en jornadas puntuales para potenciar la productividad y fortalecer vínculos internos. Estudios de ocupación muestran que los días intermedios de la semana lideran la elección presencial, con niveles que superan el 60%, mientras que los lunes y viernes quedan relegados a niveles cercanos al 30%. Esto refuerza la idea de semanas laborales con asistencia concentrada, donde la oficina recupera su valor como lugar de encuentro y construcción de identidad.
Fuente: Ámbito


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