Guía de costos y normativa: lo que tenés que saber antes de cerrar tu balcón

Desde los materiales y el tipo de vidrio hasta los permisos y el consorcio: un análisis detallado para planificar esta reforma clave.

Arquitectura30/01/2026MERCADOiMERCADOi
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Hacer un cerramiento de terraza o balcón es una de las reformas más habituales en departamentos y PH urbanos, impulsada tanto por la necesidad de ganar metros útiles como por el deseo de mejorar el confort térmico y acústico. Esta tendencia permite transformar espacios subutilizados en ambientes integrados, escritorios, jardines de invierno o pequeños livings. Sin embargo, el costo final y los permisos necesarios dependen de múltiples factores: el tipo de cerramiento elegido, la superficie a intervenir, la normativa local y las condiciones estructurales del edificio.

Variedades y precios

El primer punto a considerar es el tipo de sistema. Los cerramientos más comunes son los de aluminio con vidrio, que pueden ser fijos, corredizos o plegables. El aluminio línea Módena, uno de los más usados por su relación precio-calidad, tiene valores que rondan entre $250.000/m² y $350.000/m² instalado, dependiendo del espesor del vidrio y del color del perfil.

Si se opta por una línea superior, como A30 New o similar, pensada para mayor hermeticidad y resistencia al viento, el costo puede subir a un rango de $350.000/m² a $500.000/m². Los sistemas plegables tipo “balcón vidriado” suelen ubicarse aún más arriba, entre $450.000/m² y $650.000/m², ya que requieren herrajes especiales y mano de obra más especializada.

El tipo de vidrio

El vidrio también influye fuertemente en el presupuesto. El DVH (doble vidriado hermético), recomendado para reducir ruidos y mejorar la eficiencia térmica, puede incrementar el costo entre un 20% y un 40% respecto del vidrio simple. En zonas expuestas al viento o en pisos altos, se suele exigir DVH por razones de seguridad y estabilidad. Para una terraza de 10 metros cuadrados, un cerramiento completo con DVH y aluminio de buena calidad puede ubicarse entre $3.000.000 y $5.000.000, mientras que una solución más básica puede costar entre $2.000.000 y $3.000.000.

Complementos que encarecen

A estos valores hay que sumar la mano de obra y las tareas complementarias. En muchos casos, cerrar un balcón implica nivelar pisos, agregar desagües, extender instalaciones eléctricas o incluso incorporar calefacción. Estas obras adicionales pueden sumar entre $500.000 y $1,5 millones, según la complejidad. Si el cerramiento se integra al ambiente interior es probable que se necesite retirar la carpintería existente, reforzar dinteles o realizar trabajos de albañilería, lo que eleva aún más el presupuesto.

¿Hay que tramitar permisos?

El aspecto normativo es clave. Cerrar un balcón o una terraza se considera generalmente una ampliación de superficie cubierta y suele requerir permisos de obra municipales. El proyecto debe estar avalado por un profesional matriculado y, en edificios sometidos a propiedad horizontal, es indispensable contar con la aprobación del consorcio. Muchos reglamentos internos prohíben modificar la estética de la fachada, por lo que antes de avanzar conviene revisar las normas de copropiedad. Asimismo, se debe contemplar la presentación de planos y el pago de derechos de construcción según la reglamentación local vigente.

La seguridad, un punto clave

Un cerramiento mal instalado puede generar filtraciones, condensación, desprendimientos o sobrecarga en barandas y losas. Por eso, además de elegir materiales adecuados, es fundamental contratar instaladores con experiencia comprobable. En edificios altos, la instalación puede requerir equipos especiales o trabajos de altura, lo que incrementa el costo de la mano de obra y exige seguros específicos de responsabilidad civil.

Tiempo de ejecución

El tiempo de ejecución varía según el sistema. Los cerramientos de aluminio estándar pueden instalarse en una o dos jornadas, mientras que los plegables o los que incluyen DVH suelen demorar entre tres y cinco días. Si la obra incluye tareas de albañilería, el plazo puede extenderse a una o dos semanas. Siempre es recomendable pedir un cronograma detallado para evitar sorpresas.

Más allá de la inversión, un cerramiento bien ejecutado mejora la calidad de vida y aumenta el valor de la propiedad. La clave está en hacerlo con materiales adecuados y profesionales calificados para evitar multas o conflictos legales.

Fuente: La Nación 

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