Inmuebles a demanda: La economía circular llega para rentabilizar espacios ociosos

Bajo el concepto de optimizar la infraestructura existente, el mercado inmobiliario se transforma permitiendo que propiedades sin uso durante la semana se conviertan en sets de filmación, espacios de capacitación o eventos privados.

Arquitectura13/02/2026MERCADOiMERCADOi
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La economía circular se expande más allá de la moda y llega a otras áreas como el mercado inmobiliario. La propuesta es clara y apunta a monetizar espacios subutilizados, sin necesidad de construir más infraestructura y, a la vez, generar un impacto positivo en la sostenibilidad urbana.

Muchas locaciones permanecen cerradas gran parte del tiempo: salones de eventos que solo se usan los fines de semana, restaurantes con días libres en su agenda, viviendas con terrazas y jardines que rara vez se aprovechan. Estos espacios representan un recurso valioso que, hasta hace poco, estaba fuera del radar. En este contexto, surgen plataformas que permiten conectar anfitriones con personas y empresas que necesitan un lugar exclusivo para realizar reuniones, experiencias, producciones o celebraciones.

Monetizar espacios subutilizados

En vez de sumar más cemento, la tendencia apunta a darle vida a lo que ya existe. Cada espacio vacío puede convertirse en un recurso compartido, generando ingresos para sus dueños y al mismo tiempo reduciendo el impacto ambiental de la ciudad. El enfoque se enmarca dentro de la economía circular aplicada al urbanismo. Construir nuevos espacios implica consumo de materiales, energía y suelo.

De hecho, el sector de la construcción es responsable de casi el 40 % de las emisiones globales de CO₂, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En cambio, reutilizar infraestructura existente permite optimizar los recursos y reducir la huella ambiental.

Los ejemplos abundan y muestran la flexibilidad de la propuesta. Por ejemplo, un salón de eventos que antes solo abría los sábados para fiestas privadas, ahora se alquila entre semana para workshops, capacitaciones o sesiones fotográficas. Un restaurante que cierra al público ciertos días encuentra la posibilidad de recibir a equipos de filmación que lo utilizan como set de rodaje. Una vivienda con terraza, cuyo jardín apenas se usaba para reuniones familiares, hoy puede ser escenario de eventos privados y cenas exclusivas al aire libre.

Reducir la huella de carbono, la clave de la economía circular urbana

Uno de los puntos más destacados es la experiencia de los anfitriones. Muchos dueños encuentran en este sistema una fuente de ingresos adicional sin necesidad de grandes esfuerzos. Basta con poner a disposición su locación en los días o momentos en que no la usan para conectarse con quienes buscan espacios flexibles.

En cuanto a precios de los alquileres, un departamento vintage en zonas demandadas puede rondar los 56 mil la hora; un restaurante para rodaje promedia los 120 mil la hora, mientras que una terraza para organizar un evento se ubica en los $ 40 mil la hora promedio.

La propuesta invita a cambiar la forma en la que entendemos los espacios: dejar de verlos como lugares que se usan de manera esporádica y empezar a pensarlos como recursos vivos, con potencial de ser compartidos y aprovechados por más personas. El potencial es enorme: miles de locaciones permanecen sin uso durante buena parte de la semana. Transformarlas en oportunidades no solo genera beneficios individuales, sino que también contribuye a construir una economía más eficiente y colaborativa.

Este modelo ofrece seguridad y practicidad, permitiendo a los usuarios explorar locaciones en distintos barrios y reservarlas fácilmente, mientras que los anfitriones acceden a una herramienta sencilla que les permite monetizar su infraestructura sin riesgos ni inversiones extra.

Fuente: Clarín 

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