
2026: El año del despegue inmobiliario impulsado por el crédito y la estabilidad
MERCADOi
Las expectativas para el mercado inmobiliario durante 2026 son claramente positivas. Dentro de un proceso de recuperación gradual y ordenado, los distintos actores ven señales concretas de reactivación. Enumeran mayor previsibilidad macroeconómica, cierta estabilidad cambiaria y un reacomodamiento de precios que vuelve más racional la toma de decisiones. Un año sin elecciones y con estabilidad macro debería generar buenas condiciones para la inversión en ladrillos.
“Nuestro mercado siempre fue muy cíclico. Cuando el dólar se mueve mucho o en períodos preelectorales, todo se paraliza. Y viceversa, de modo que en términos generales somos positivos sobre el desempeño del mercado durante este año”, sostiene Damián Tabakman.
El presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) augura que “habrá más créditos, más posibilidad de importar insumos a mejores precios y también en algunas jurisdicciones veremos mayor celeridad en los trámites”. En tanto, el presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), Carlos Spina, asegura que “el crédito va a impulsar tanto el valor del usado —que mejoró solo en los segmentos premium— como en los productos nuevos y que, además pueda haber un segmento más amplio, generando la reactivación económica que el sector está esperando”.
En cuanto a las zonas que más crecerán, anticipa que “va a persistir la vuelta del suburbano hacia el urbano sobre todo desde Zona Norte, debido a que la Panamericana ya no tiene más hora pico sino que está siempre tapada, e imagino unidades más grandes con más áreas verdes, que van a estar funcionando en el borde norte de CABA”.
En el segmento de compraventa, la presidenta de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Nancy Vieitez, observa “un aumento sostenido en las operaciones, impulsado por el crédito hipotecario y por un comprador que vuelve a analizar oportunidades de largo plazo”. “No se trata de un boom especulativo, sino de un mercado más sano, donde el precio vuelve a ser un factor determinante y la negociación se apoya en valores reales”, destaca la directiva.
En alquileres, el escenario es más dinámico. La mayor oferta, luego de los cambios normativos, permitió empezar a corregir distorsiones acumuladas. "Aún persisten tensiones en algunos segmentos y zonas, pero se advierte una tendencia a mayor previsibilidad, contratos más claros y una relación más equilibrada entre propietarios e inquilinos", dice Vieitez.
En cuanto al desarrollo y la construcción, se percibe una reactivación selectiva. "Los proyectos que logran avanzar son aquellos bien ubicados, con costos controlados y una demanda claramente identificada. El desarrollador hoy trabaja con números más ajustados, pero con mayor racionalidad económica", concluye la directiva. En términos generales, el año se perfila con un mercado más profesional, transparente y con reglas claras.
Fuente: Clarín


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