Casas modulares: el fenómeno de las viviendas importadas que se despliegan en tiempo récord

La combinación de precios competitivos, plazos de entrega acotados y la posibilidad de recibir una estructura lista para montar en el terreno posiciona a la construcción modular como una alternativa en franco crecimiento dentro del mercado inmobiliario.
Actualidad30/06/2026MERCADOiMERCADOi

Importar una vivienda prefabricada es una alternativa que gana terreno frente a los altos costos de las propiedades tradicionales o los desafíos de la construcción convencional. Si bien esta opción despierta interés, suele generar dudas sobre los costos reales, la logística de importación y los requisitos técnicos necesarios para su implementación.

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Las empresas que operan en este mercado global trabajan principalmente con dos sistemas: contenedores adaptados y paneles estructurales (como steel frame o paneles SIP). El precio base suele expresarse en dólares por metro cuadrado y contempla la fabricación, el equipamiento básico y el embalaje para el transporte. Para una unidad de 100 metros cuadrados, los valores promedio en catálogos mayoristas oscilan entre los US18.000 y US35.000, dependiendo del nivel de terminación, la calidad de los materiales y la complejidad del diseño.

Las opciones de gama inicial suelen incluir pisos vinílicos, aberturas estándar y una distribución funcional, mientras que las versiones superiores incorporan aislación térmica reforzada, doble vidrio hermético (DVH), instalaciones prearmadas y revestimientos de mayor durabilidad.

Al costo de fabricación se debe sumar el flete marítimo, que es uno de los componentes más variables. Una vivienda de 100 metros cuadrados puede ocupar entre uno y dos contenedores de 40 pies. El costo de transporte, sumado a los gastos portuarios, seguros y la gestión aduanera —que varía significativamente según la jurisdicción local—, suele añadir un porcentaje considerable al valor de origen.

Asimismo, es imperativo contemplar la carga impositiva correspondiente a la importación de bienes manufacturados. Tras la liberación de la mercadería, comienza la etapa de montaje local. La vivienda llega en piezas o módulos listos para ensamblar, lo que exige contar con mano de obra especializada, la preparación previa de una platea o fundación y la conexión a los servicios. El montaje de una unidad de 100 metros cuadrados puede demandar entre dos y cuatro semanas, con un costo adicional que representa entre el 10% y el 20% del valor total del proyecto.

Considerando todos los factores —fabricación, flete, impuestos, logística local y terminaciones—, el costo final de una casa importada lista para habitar suele situarse en un rango competitivo frente a la construcción tradicional.

Como ejemplo de este fenómeno, una familia optó por importar un modelo modular directamente desde China para resolver una necesidad habitacional inmediata. La vivienda, de 72 metros cuadrados, llegó al país dentro de un contenedor marítimo y, una vez en el terreno, su estructura principal se desplegó en apenas una hora. La inversión total, que incluyó desde la fabricación hasta el montaje final, permitió obtener una propiedad con tres dormitorios, un baño y cocina equipada, con una capacidad de personalización previa en la distribución de los ambientes.

El proceso logístico, desde la elección del modelo hasta la recepción del contenedor, suele demandar en promedio cuatro meses: un mes para el diseño y documentación, otro para la fabricación y los dos restantes para el traslado marítimo. Una vez instalada, se requiere un periodo adicional para las terminaciones finas, como zócalos, sellados y ajustes estéticos.

Esta alternativa representa una opción real para quienes buscan eficiencia, velocidad y niveles de terminación modernos, siempre que se realice un análisis previo exhaustivo de los costos logísticos e impositivos aplicables en cada mercado.

Fuente: La Nación 

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